Estas dos
piezas cortas conforman, al ensamblarse, un solo espectáculo, en el
que La rebelión opera como preámbulo y Los héroes como epílogo.
Gracias al juego escénico, la primera combina simultáneamente los
muñecos con el teatro de títeres, creando así una muy divertida y
burlesca relación entre títeres y titiriteros.
ARGUMENTO En La
rebelión de los títeres los títeres, ya hartos de ser manipulados por
sus creadores, deciden al comenzar la función invertir los papeles,
convirtiendo repentinamente al titiritero en una melosa y ridícula marioneta.
Después de sucesivos y picarescos forcejeos, la obra concluye subrayando
que, al fin y al cabo, se trata de ejercer una sana individualidad, guiada
por el transparente prisma de la convivencia tolerante y la armonía no
autoritaria.
Los
héroes que vencieron todo menos el miedo es una fábula sin moraleja,
sin buenos ni malos, sin vencedores ni vencidos. En ella, diversos
animales -entre ellos un sapo terco y dormilón y dos simpáticos gusanos-
entran en conflicto por la posesión de un puente, que a unos les sirve de
cama y a otros, de obligado lugar de paso. Se inicia así un juego de relevos,
el cual es solo un pretexto para narrar una simple pero bella historia,
donde el absurdo y el humor titiritero arrastran con su dinamismo hasta
lograr la participación espontánea del espectador.