Es un sentido
homenaje a Gianni Rodari, quien a lo largo de toda su vida pusiera
toda su imaginación al servicio de la infancia. La Libélula ha
prestado así sus alas a este viejo cómplice de los sueños para que
la picaresca de sus personajes literarios tome cuerpo y vida a
través de la fantasía titiritesca.
El tema de la obra recoge a través de la ironía y el
humor negro un viejo litigio que se liga entre los gatos y los
ratones, creando así una alegoría de la vida social. En “Un Pobre
Pelagato Mal Llamado Fortunato” se cuestiona el culto al éxito, uno de
los grandes mitos contemporáneos. La vida enajenada del mundo de los
negocios es llevada por la narración escénica hasta los límites del
absurdo.
ARGUMENTO:La búsqueda de la fortuna como pasión devoradora, conduce al
protagonista a un callejón sin salida, donde es sometido al escarnio
público, como una víctima de su propia codicia. Esos elementos son
contados, desde luego, con la lucidez del color, el encantamiento
sonoro y la magia versátil del titiritero que provoca la dicha de todo
aquel espectador dispuesto a aniñarse el alma.