La compañía de los fantoches líricos de Sallici

"Anoche fui a los Fantoches

y al salir de la función

sentí que alguien me abrazaba

por detrás con emoción."

REVISTA BOGOTÁ COMICO.

Bogotá, Mayo 5 de 1.917.

En Abril de 1.917 por primera vez el bello escenario del municipal acogió una Compañía extranjera de Marionetas. La aceptación que tenían en Bogotá y en el resto del país los géneros líricos como la ópera y la zarzuela, había preparado el terreno, que muy bien supieron aprovechar los empresarios Di Doménico para traer de su amada Italia un espectáculo innovador, diferente a los tradicionales pero íntimamente ligado a ellos, se trataba pues de la Compañía de Fantoches Líricos de Sallici.

Pero... quiénes eran los famosos Sallici? Ernesto Aronna nos cuenta: "Los Sallici eran una familia del Norte de Italia arraigada en la ciudad de Génova; allí se radicó esta última generación a la que me voy a referir, porque es que antes hubo por lo menos tres generaciones en las que había habido buratinallos, es decir, aquellos que manejan los buratinos o títeres de guante. Era en la época del resurgimiento más o menos en 1.870 o quizás más atrás, casi en las épocas de Víctor Manuel II, cuando surgió el primero: El Carmelo se llamaba; tío de Enrico Sallici y padre de todos estos Sallici nuevos, de los cuales no queda ninguno vivo, por lo menos titiritero. Trabajaban trashumantes por toda la Italia de esa época, se caracterizaban por ser satíricos y sobre todo políticos. Ellos estaban al tanto de la situación política y social del pueblo y luego la satirizaban en una representación con los títeres. Los muñecos eran una obra de arte, cada uno era labrado en madera divinamente tallado y policromado, eran obras de estatuería. Todos esos muñecos fueron recogidos y organizados en un recinto cerrado que hoy es el Museo del Carmelo Sallici.

Esos buratinallos quienes manejaban títeres de guante terminaron con Enrico Sallici, quien ya fundó una Compañía de marionetas de hilos. Era un grupo de 30 o 40 personas, casi todas cantaban y tenían orquesta propia. Entonces la monarquía les dio carromatos o carros de motor, unos carrones de esos que hoy llaman furgones. Eran tres: En uno iban los artistas, en el otro el escenario propiamente dicho y en el otro iba todo el muñequerío que llevaban, con operetas y óperas como era la costumbre de la época. Claro, esta costumbre se conserva aún en algunas compañías de marionetas de Italia y Austria y otros países europeos; incluso en Estados Unidos, en Boston, hay un teatro de ópera únicamente para marionetas.


Imagen de la obra "Ese chivo es puro cuento"

Estos Sallici después de haber trabajado mucho por toda Italia y por algunos países de Europa resolvieron hacer una tournée por el extranjero, así que vinieron a América, primero a Estados Unidos, a México, a Cuba, Costa Rica, Panamá y en 1.917 llegaron a Colombia".

No hemos podido establecer cual fue la ruta que tuvo la Compañía al llegar a Colombia ni si hicieron presentaciones en otras ciudades del país, lo cierto es que según el Diario Gaceta Republicana, hicieron su estreno en el Teatro Municipal con la obra "La Mariposa", "juguete cómico representado por los fantoches, creación del director Enrico Sallici". Una fotografía (casi de las únicas que aparecen en los diarios de esa época) reproduce una escena de la obra en la que aparecen uno tras otro dos muñecos de brazos y piernas articulados y vestidos con sedas, y bajo ellos se puede leer: "La Mariposa, el éxito más ruidoso de la Compañía Sallici, que ha merecido en las grandes capitales los elogios de los afamados cronistas".

De acuerdo con los registros de prensa se trataba, como lo decía Aronna, de buenos músicos que traían un variado repertorio de operetas que muy bien conocían y apreciaban los bogotanos. La Gaceta Republicana del 27 de abril, registra la siguiente nota: "Con éxito subió anoche a la escena del Municipal "La Viuda Alegre", representada magistralmente por los Fantoches. La original troupée no deja nada que desear, el manejo de los muñecos es verdaderamente admirable, sus movimientos son tan naturales que el espectador llega a figurarse que son personajes reales. La señora Sallici posee una voz muy grata aunque un tanto débil. El tenor Gino Sallici posee una voz notable y una dicción clara, tal vez es lo mejor de la Compañía. Enrico Sallici sino está a la altura de Gino también es bastante bueno. Luego nos ocuparemos de la simpática troupée. Por hoy nos contentaremos con felicitar al señor Di Doménico por la idea muy original de traernos algo bueno, bonito y barato".

Por su parte, el Semanario El Gráfico, ilustra con una foto en la que se aprecian cerca de veinte muñecos bastante naturalistas y bellamente vestidos, el siguiente comentario: "Los Fantoches Líricos. Con muy buen éxito ha inaugurado temporada en el Municipal, La Compañía Sallici de Fantoches Líricos que ha llamado la atención del público por su elegante presentación y la propiedad con que los muñecos son manejados, así como por las buenas voces de los cantantes. La fotografía reproduce una escena de la opereta "El Encanto de un Vals".

La Temporada de los Sallici en el Municipal se extendió hasta mayo, pero a mediados de este mes cambió de carácter: a las funciones de los Fantoches siguieron funciones de los "que mueven los Fantoches" como lo registra el Semanario El Gráfico del 24 de mayo, en el que dice bajo las fotos de Edgardo Sallici, María Sallici de Ferrari y Gina Sallici: "artistas de la Compañía Sallici, quienes debutarán  en persona esta noche en el Teatro Municipal, con números de variedades".

De acuerdo con la Gaceta Republicana, la Señora María Sallici de Ferrari, primera actriz y aplaudida soprano de la Compañía, realizó durante este mismo mes una función de gracia para la que escogió "la conocida obra de Franz Lear, "La Viuda Alegre"; que tantos aplausos ha alcanzado en las tres funciones, que los Fantoches la han puesto en escena".

En junio de 1.917 la Compañía Sallici continuó en el Municipal, pero para entonces ya había contratado un dueto de cómicos españoles compuesto por Fausto Izcaray y Felipa Muñoz, con quienes actuaría permanentemente. Para este mes lo más frecuente son las operetas, las zarzuelas, los números de variedades y desde luego los números cómicos del dueto español. Las presentaciones de los Sallici con sus muñecos han empezado a escasear cada vez más desde finales de abril y solo vuelven a aparecer ya finalizando su estadía en Bogotá, con la obra "Los Sobrinos del Capitán Grant". El 25 de junio se despide la Compañía Sallici de Bogotá con una función de caridad a beneficio del Hospital San Juan de Dios, para el cual el Trío Sallici en persona, pone en escena la inmortal zarzuela "La Marcha de Cádiz".

La estadía de los Fantoches Líricos en Bogotá tuvo mucha trascendencia; a algunos como a Antonio Angulo (como veremos más adelante) les marcó el destino. A otros la presencia de los Fantoches, les rememoró el carácter sarcástico que pueden tener los muñecos y lo utilizaron para satirizar la situación política del país: bajo una caricatura en la que se puede apreciar un teatrino en el que las marionetas son dos políticos se puede leer la siguiente rima:

"Empezaré por deciros

que la presente semana

trae a los politiqueros

en una constante danza

y cada cual su sardina

quiere aproximar el ascua.

Los fantoches musicales

han venido a dar la pauta

de como deben moverse los cordeles de la farsa

para que los candidatos

hagan figuras extrañas y saque al fin victorioso

entre las uñas un acta

por eso allí muchas noches

van políticos de fama

para copiar a lo vivo

los enredos de la trampa

que hay que hacer para que muevan

los brazos

estos gimnastas".


Imagen de la obra "Ese chivo es puro cuento"

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