Los Espíritus Ludicos

Es un homenaje al niño, al juego y al titiritero. Al juego, por ser el sagrado territorio del gozo y el libre fluir de los sentidos. Al niño, por ser el habitante privilegiado de tan singular mundo, en una tierra cada vez más agobiada por los delirios de la producción en masa.

 

Por su contenido y por su forma, la obra es al mismo tiempo una trampa y una ilusión óptica, a la manera de una telaraña concéntrica en la que se ve envuelto el espectador.

 

ARGUMENTO: En esta obra, dos endiablados niños Tito y Tato se sumergen en un mundo fantástico y guían al espectador por el camino que conduce al país lúdico. En este universo donde la sorpresa y la aventura transgreden las punzantes fronteras de la fría realidad, los “Espíritus Lúdicos” son seres clandestinos y traviesos que se ocultan tras los biombos con la fina intención de hipnotizar y perfumar con el aroma del juego dramático el corazón blindado de los adultos prejuiciados, que contemplan como una ridícula pérdida de tiempo el ocioso aleteo de los niños.

 

Libretos: IVÁN DARÍO ÁLVAREZ

Dirección General: CESAR E IVÁN DARÍO ÁLVAREZ

Elaboración de Muñecos: GRUPO LA LIBÉLULA DORADA

Actuación y Manejo de Muñecos: CESAR ÁLVAREZ, IVÁN ÁLVAREZ Y JAVIER GÁMEZ

Luces y Sonido: EDWIN SÁNCHEZ

 

FICHA TÉCNICA

Duración: 1 Hora

Público: Adultos y Niños mayores de 5 años

Escenario: Mínimo 8x8 metros, altura mínima 4 metros

Sala susceptible de ser completamente oscurecida. Facilidad para colgar luz negra y tramoya.

Sonido: Tres (3) micrófonos inalámbricos Shure L4 de Diadema - WCM16 - (Micrófono de Condensador). (Suministrados por la Libélula)

Equipo: Equipo de Sonido con amplificador CD – Audífonos (Suministrados por su Entidad)

Luces: Diez (10) reflectores de 1000 vatios cada uno, tipo elipsoidal 36°, 46°, 56° (grados). Tres (3) lámparas de luz negra de 40 wats cada una. Un (1) Strober. (De ser necesario son suministrados por la Libélula Dorada).

 

 

Esta obra solo se puede realizar en espacio cerrado