Don Eloy: El sur tambiƩn existe
- 13 ene 2021
- 9 min de lectura
En nuestro recorrido por la historia de los tĆteres en Colombia, hemos hablado bastante de ciertos espacios de BogotĆ”, como el Teatro del Parque Nacional, por ejemplo. En nuestra entrada de hoy, sin embargo, nos desplazaremos a otro lugar de esta gran ciudad: iremos al sur, donde les contaremos la historia de Ćngel Alberto Moreno, "Don Eloy" y doƱa SofĆa RodrĆguez.
En el barrio Ciudad JardĆn Sur de BogotĆ”, en una casa de esquina a la que desde fuera se le notan las sucesivas ampliaciones que se le han hecho, funciona la Academia ArtĆstica Don Eloy. AllĆ los niƱos del sur de BogotĆ” pueden asistir los sĆ”bados, por precios mĆ”s o menos cómodos, a clases de danza, mĆŗsica, folclor, teatro, tĆteres y marionetas. Don Angel Alberto Moreno, un hombre menudo, dulce y muy vital, a pesar de sus setenta y tres aƱos, dirige desde 1963, y hoy casi con treinta aƱos de trabajo encima, su viudez y las dificultades económicas, continĆŗa empeƱado junto con su hijo, en perseverar en este proyecto para hacer posible que la gente del āsur de BogotĆ”ā tambiĆ©n tenga derecho a ser artista.
Aunque se define mĆ”s como actor, bailarĆn, mĆŗsico, poeta y loco, la vida y el amor lo han empujado siempre hacia los muƱecos. Cuando empieza a hablar de ellos y decide mostrarnos el garaje que adaptó como teatro para hacer funciones de marionetas todos los domingos, su rostro se ilumina y tras los telones minuciosamente decorados, rememora con nostalgia pero con alegrĆa, su historia titiritera, que durante mucho tiempo compartió con doƱa SofĆa, la mujer que amó, con quien pudo soƱar y emprender todos sus proyectos.
Las aptitudes artĆsticas de don Angel Alberto Moreno āDon Eloyā, fueron descubiertas muy temprano por la maestra de mĆŗsica de un Orfeón Nacional que era una especie de academia artĆstica de carĆ”cter oficial y dependĆa del Ministerio de Educación. Por allĆ, calle 17 con carrera sĆ©ptima tenĆa que pasar Ć©l diariamente camino a la escuela; con solo siete aƱos lo que podĆa apreciar desde la ventana le causaba una extraordinaria fascinación y le era inevitable detenerse a mirar. Cualquier dĆa la profesora Carlota Uribe, le dio entrada al Orfeón para que aprendiera mĆŗsica. Con el tiempo llegó allĆ Erika Klein, una bailarina alemana y con ella se inició en la danza que despuĆ©s perfecciono con la tĆ©cnica de un bailarĆn ruso que pasó por Colombia. Para entonces, el tiempo de crecer ya habĆa pasado y Ć©l habĆa alcanzado sólo un metro con sesenta centĆmetros de estatura; este fue su mejor argumento para dejar el ballet clĆ”sico y dedicarse al folclor del cual aprendió mucho con el maestro Jacinto Jaramillo. Pero su vena y su aspiración artĆstica no se agotaban allĆ, es por ello que hacia el aƱo cuarenta y cinco se aventuró en las lides del teatro con la compaƱĆa de Luis Enrique Osorio con quien trabajó durante muchos aƱos.
Es en 1.955, cuando por primera vez las marionetas se atraviesan en su camino y esta parte de su historia estĆ” ligada con el Teatro del parque Nacional. Cuenta don Angel Alberto Moreno: āEn ese aƱo yo era bailarĆn, mĆŗsico y actor. Entonces viniendo de una gira, medio varado, me encontrĆ© con JosĆ© MuƱoz, el padre de Carlos Alfonso. Me dijo que por quĆ© no me iba con Ć©l a trabajar haciendo marionetas, tĆteres y guiƱol en el Teatro del Parque Nacional. Yo le dije que si y me fui. Le cuento que el Teatro yo lo conocĆa hacĆa tiempo porque de niƱo habĆa ido allĆ a ver trabajar a Antonio Ćngulo, pero yo no conocĆa el interior del teatro ni tampoco sabĆa nada de marionetas. ReciĆ©n habĆa yo llegado allĆ”, habĆa salido Carlos Alfonso MuƱoz, Carlos de la Fuente y Alvaro Ruiz. Entonces empecĆ© a practicar con los muƱecos. Uff, eran pesadĆsimos, eso si era serio. Muchas veces llegaba JosĆ© y nos decĆa: bueno, vamos a hacer este cuento. Pero realmente lo simpĆ”tico era cuando llegaban las escuelas, ahĆ mismo eso se ponĆa en movimiento, porque de resto se pasaban los dĆas y uno no hacĆa casi nada. Cuando el Ministerio nos mandaba las escuelas, JosĆ© cogĆa un cuento y nos decĆa: tĆŗ haces esto, tĆŗ esto, tĆŗ tal... lo leĆamos y pasĆ”bamos a hacerlo. Entonces tenĆamos un alambre y en el alambre colgĆ”bamos el papel de cada uno y los micrófonos. Claro que eso sĆ era guapo manejar marionetas y al mismo tiempo ir leyendo en el micrófono, pero se hacĆa, y hubo una temporada como de dos aƱos.
Entonces a mĆ me tocaba ensayar mucho al principio porque tenĆa que agarrar las marionetas y hacer pulso. Recuerdo que en ese tiempo se hizo una corrida de toros muy completa, estaba el toro, estaban los toreros, muy bien vestidos todos los muƱecos. Claro, yo habĆa visto cuando niƱo tambiĆ©n cosas muy bonitas hechas con muƱecos, como en el aƱo treinta y ocho o treinta y nueve, lo que se llamaba āEl Pesebre SantafereƱoā que lo hacĆa Ćngulo con Esther Sarmiento, Carlos Escobar y otros. Ellos que eran todos alumnos de Ćngulo, hacĆan la representación del pesebre, la Virgen, San JosĆ©, el burrito, todo en marionetas, eso era muy bonito. Lo hacĆan siempre en diciembre, a veces en el Colón, a veces en el Parque Nacional o en la Plaza de BolĆvar. Con esto a Ćngulo lo debió ver toda BogotĆ”, a la gente le gustaba mucho porque era un buen espectĆ”culo con muchas marionetas muy bien vestidas todas. DespuĆ©s de Ć©l nosotros fuimos los que seguimos en el Parque, despuĆ©s de JosĆ© MuƱoz eso se acabó. Cerraron el Teatro, lĆ”stima! acabaron con ese Teatro, porque ya le digo: era de puente, un puente altĆsimo y se manejaban los muƱecos a todo alrededor del escenario. Lo volvieron nada! Quitaron el puente y los muƱecos los metieron por allĆ” en el sótano... Bueno... despuĆ©s del tiempo lo volvieron a abrir, ya despuĆ©s en el sesenta y siete Aronna dictó unos cursos de marionetas, graduó varias personas y entre ellas a la seƱora mĆa. Ya con ella y con la tĆ©cnica de Aronna empezamos a hacer nuestros muƱecosā.

āQue cómo nos conocimos? Pues en el Teatro... los amores comenzaron por un āpapazoā. HacĆamos un papel cómico y en una escena tenĆamos que pelear, ella hacĆa de una muchacha campesina conservadora y yo... neutral. Entonces cuando la veĆa a ella le decĆa -con voz de maestro de obra- āUy... quien la ve con mucha cinta azul en la cabezaā. Y ella me botaba con una escoba, pero, se le fue la escoba y me reventó la nariz en plena escena del Municipal y me tocó hablar pasĆ”ndome la sangre hasta acabar la escena. Cuando yo salĆ me puse bravĆsimo. Pero resulta que el papĆ” le traĆa la comida a ella entre la vespertina y la noche. Y me dijo: ... quĆ©, estĆ” muy bravo? no le provoca una papa, una papa salada? Ese dĆa empezaron los amores. Claro que a ella la habĆa conocido en el Teatro Municipal. Ella trabajaba con Genneco Mozo en una obra de teatro. Nosotros con Luis Enrique Osorio estĆ”bamos saliendo por la galerĆa del teatro y entonces empezó la variedad (porque es que en otra Ć©poca despuĆ©s de cualquier obra se hacĆan variedades) y ella salió a cantar con su guitarra. Luis Enrique se paró a oĆrla y le preguntó al asistente quiĆ©n era ella, Ć©l le dijo, es SofĆa RodrĆguez, una de las āAlondras del Llanoā. Me la cita para que venga a ensayo -dijo Osorio- y allĆ fue cuando nos conocimos. En las tablas!. Entonces ella empezó a trabajar con nosotros en la obra āAy sos camisón rosadoā y duramos tres meses de temporada en el Municipal y en esas fue lo del papazo, empezamos los amores... luego salimos de gira, regresamos y a los cinco meses de conocernos nos casamos. Cuarenta aƱos duró el matrimonioā.
El matrimonio no dejó de causar conmoción en la familia de doƱa SofĆa, pues no era muy bien visto que ella se casara con un ācómicoā, pero para asombro y alegrĆa de todos, el matrimonio no sólo fue feliz sino que les duró cuarenta aƱos. Durante los primeros aƱos, juntos continuaron trabajando como actores con la compaƱĆa de Luis Enrique y en el aƱo sesenta y tres decidieron en su propia casa, fundar la Academia ArtĆstica. Al igual que su esposo, doƱa SofĆa era una artista multifacĆ©tica, pero definitivamente escribir fue una de sus mayores virtudes y escribir teatro infantil fue su principal desvelo. Su producción en este gĆ©nero fue enorme. Figuran entre sus obras: El Abuelo Rin Ron, JosĆ© Dolorcitos, Aventuras de JosĆ© Dolorcitos, Ocho Episodios de Pinocho, Brujas Modernas, El Brujo que SoƱaba, y muchas otras. Desafortunadamente para nosotros y para los niƱos de nuestro paĆs, de las sesenta obras de doƱa SofĆa solamente una ha sido publicada.
Fue quizĆ”s por esa permanente inclinación y afecto hacia los niƱos que la Academia se dedicó en principio al teatro infantil y juvenil. āNosotros empezamos primero enseƱando ballet, mĆŗsica, expresión corporal, danzas folclóricas y teatro. Entonces en ese garaje doble decidimos poner el teatro; primero el Teatro Infantil y Juvenil. Con ese grupo que hicimos fuimos de gira por todas partes. Pero ya habĆa problema para la salida de los muchachos o tambiĆ©n que se empezaban a enamorar y empezaban las peleas, en fin⦠lo que se presenta en todas las compaƱĆas. Sin embargo, duramos como quince aƱos con Teatro Infantil y Juvenil y luego si nos dedicamos Ćŗnicamente al teatro infantil, porque es mucho mĆ”s bonito trabajar con los niƱos, con ellos uno no tiene ningĆŗn problema. Con esta compaƱĆa montamos muchas obras de SofĆa y nos salieron varias temporadas: en el Colón estuvimos cinco meses haciendo matinales y luego estuvimos en el Jorge EliĆ©cer, pero allĆ la primera vez fue fatal porque como tiene tan mala acĆŗstica nos tocaba grabar y los niƱos hacĆan la fonomĆmica. Fue terrible al principio, pero despuĆ©s nos fuimos acostumbrando. Como los āniƱos del surā no podĆan asistir a esas temporadas porque los precios eran muy altos, Don Eloy y DoƱa SofĆa, hacĆan simultĆ”neamente las temporadas en el garaje de su casa y cuando llegaban del Colón, habĆan largas colas de niƱos esperando la función de la tarde. āNosotros hicimos el teatro y levantamos telón con dos niƱos, dos hermanitos, en el aƱo sesenta y cuatro. Al domingo siguiente habĆa diez y se llegó el momento en que no podĆamos dejar entrar mĆ”s gente. Algunos domingos no tenĆamos nada que presentar, entonces traĆamos pelĆculas pero los niƱos estaban tan acostumbrados a ver representaciones en vivo que empezaban a gritar āqueremos teatro, queremos teatroā, y quĆ© nos tocaba?, pues llamar a los vecinos y hacer una representaciónā.
El primer contacto de doƱa SofĆa con el teatro de los muƱecos, fue en un taller que dictó Aronna en el Parque Nacional, pero por su exquisita sensibilidad, esto fue suficiente para enamorarse de ellos para siempre. Fueron para ellos muchos de sus libretos y tambiĆ©n los primorosos vestidos hechos de sus manos. Ella se fue quedando en cada personaje y aĆŗn en los peores dĆas de su enfermedad seguĆa construyĆ©ndolos; sólo se quedó sin terminar el que mĆ”s amó: la cabeza calva de un guiƱol que representa muy bien a Don Eloy, su inolvidable compaƱero!
Fue DoƱa SofĆa quien se empeñó en montar obras con muƱecos para que las presentaran en el teatro⦠Don Angel Alberto, desde luego y como siempre se dejó seducir, no le pareció difĆcil pues la tĆ©cnica que ella habĆa aprendido con Arona era mejor. Los muƱecos eran mucho mĆ”s livianos y no como los que Ć©l habĆa conocido y manejado en el Parque Nacional que eran de yeso y de madera y por supuesto pesadĆsimos y difĆciles de manejar.
āUn dĆa ella me dijo: "Bueno mijo yo estoy alistando los muƱecos (y empezó a hacer y a hacer muƱecos; hay como sesenta mĆ”s o menos), entonces mire a ver: empiece a montar obras." Yo empecĆ© con el hijo mĆo y un sobrino, con obras del pasado de ella, pero con marionetas y en el mismo teatro infantil hicimos el teatro para las marionetas. Es un teatro fijo, con puente de cintura y los telones y los decorados tambiĆ©n los hizo ella. Ahora yo tambiĆ©n trabajo con teatro portĆ”til, porque me llaman mucho de los colegios para hacer funciones y asĆ como SofĆa me decĆa: "Mire mijito que asĆ no va a tener problemas porque cuando lo llamen, no tiene sino que coger su maleta del teatrino, echar los actores en otra maleta e irse a trabajar, porque yo no lo voy a poder acompaƱar por mucho tiempo"."
Cuarenta aƱos de amor y de trabajo tambiĆ©n dieron su fruto: Carlos Arturo Moreno RodrĆguez hijo de Don Eloy y DoƱa Socorrito Dolores Piraquiva, la cĆ©lebre pareja del programa Yo y TĆŗ que durante treinta y cinco aƱos divirtió a los colombianos, es hoy un joven profesor de la Academia de sus padres; como ellos un artista polifacĆ©tico que entre muchas otras cosas heredó de su madre el amor por los muƱecos. AllĆ ademĆ”s de dar clases de mĆŗsica, danza y teatro, enseƱa a un grupo de jóvenes y niƱos a hacer tĆteres y marionetas; trabaja con Don Eloy en las funciones de marionetas de los domingos, pero ademĆ”s pertenece a un grupo de jóvenes que se ha dedicado a profundizar y experimentar nuevas formas y tĆ©cnicas del teatro de muƱecos.
DoƱa SofĆa murió en noviembre de 1.990, pero para entonces su hijo y su esposo a quiĆ©n habĆa conocido como bailarĆn, poeta y loco, se habĆan vuelto ya titiriteros.
Con ellos y la Academia en el barrio Ciudad JardĆn Sur, su vida, sus sueƱos y su obra no han pasado en vano.

